La tercera palabra era la misma para los dos grupos pero los alumnos que tuvieron dificultad en las dos primeras, al llegar a la tercera estaban bloqueados y pensaban que no lo lograrían. Tenían el síndrome de indefensión.A todos nos ocurre, a algunos más que a otros: sentimos que no somos capaces de realizar una tarea una, dos, tres veces y nos ataca este síndrome. Hay personas que no pudieron prosperar en la vida, o que no pudieron formar pareja y se quedaron solas, o que no tuvieron la posibilidad de estudiar; entonces cuando se encuentran en presencia de algo fácil, se les activa el chip que tienen incorporado en su mente que les dice:"¡Vos no podés hacer eso!" Y se sienten completamente indefensos e incapaces.¿Es posible ser libre de este síndrome? La respuesta es sí. El primer paso es encontrarme a mí mismo y saber quién soy. ¿Cómo te ves a vos mismo? ¿Te ves bien y nada más? ¿O te ves alcanzando tus sueños? Si no lo has hecho hasta ahora, comenzá a creer en vos porque la fe es una manera de ver, pero no con los ojos físicos, sino en el espíritu. Y todo lo que veas invisiblemente luego tus ojos lo verán visiblemente. Es como el arquitecto que hace el plano de un edificio que todavía no vio físicamente, pero ya vio con los ojos de su espíritu lo que construiría.Un buen ejercicio consiste en verte a vos mismo alcanzando tus metas y convirtiendo en realidad tus sueños, aun los más osados.Pensá que el próximo año será mejor que el que se fue. Estás hecho para ir por la vida de logro en logro, de desafío en desafío. Tal vez, tus experiencias pasadas no fueron las mejores, pero hoy es posible ver lo que antes no veías y hacer lo que antes no hacías.¡Sé libre de toda indefensión! (Por Bernardo Stamateas).