Ese banco tiene depositados, en una cuenta en el Banco Central de la Argentina, u$s539 millones que nunca llegaron a la cuenta de los bonistas del canje. Ahora, y en el medio de una batería de pedidos legales e informales para destrabar esos fondos, el BONY tiene un amparo legal de la Justicia de EEUU para mantener el status quo y freezar ese pago en su cuenta en Buenos Aires.
Esto se produce el mismo día en que el jefe de Gabinete y el Ministerio de Economía redoblan las presiones para que el BONY libere esos fondos y lleguen a destino. Esa imposibilidad de girar los fondos es lo que llevó al país a un default parcial de la deuda.
Lo que hace Griesa es mantener la postura que ya venía mostrando y liberando, ahora sí, de toda culpa al BONY, que le estaban lloviendo cartas documento para que liberen el dinero.