Es que según detalla la víctima, el ginecólogo atendió su embarazo gemelar -en el 2008- y ella le pidió que cuando le realizara la cesárea, aprovechara la ocasión para ligarle las trompas, debido a que en el caso de quedar embarazada nuevamente no tendría cómo mantener a sus hijos junto a su marido. Entonces, el doctor le pidió el apto de una psicóloga y $600 para practicarle la cirugía, si es que era aprobada por la especialista. Un dato para destacar es que el doctor nunca le dio un recibo por ese pago.
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El parto se adelantó a los 8 meses de gestación y el ginecólogo le dijo al marido de la mujer que esa misma noche, cuando hiciera la cesárea, le practicaría la ligadura de trompas, por lo tanto, le pidió el dinero.
Pasó el tiempo y cuando los pequeños cumplieron los 6 meses de vida, Ana comenzó a sentir síntomas propios de un embarazo, situación que le resultaba imposible porque a partir de la cirugía ya no podía tener más hijos. Sin embargo, se hizo un análisis de sangre que para su sorpresa salió positivo y que cursaba el cuarto mes de embarazo.
La mujer fue a verlo a Martínez y le pidió explicaciones, pero éste los trató a ella y a su marido de ignorantes y que en los "más de 20 años de profesión que ejercía nunca le había pasado una cosa así", que era "imposible", destacó la víctima.
Desafortunadamente, Ana perdió ese embarazo y cuando ella le comentó eso al ginecólogo acusado, este la agarró fuerte de los hombros y le dijo "no vas a ser ni la primera ni la última mujer a la que se le muere un bebé en la panza", aseguró la mujer. Mirá el testimonio completo: