En 1996, la Asamblea General celebró el primer Foro Mundial de la Televisión, con la participación de importantes figuras de este medio de comunicación que se reunieron para considerar cómo podían reforzar su cooperación, y unos días después aprobó una resolución en la que se celebraba el Día Mundial de la Televisión.
La resolución supone el reconocimiento del gran impacto de las comunicaciones geo-televisivas en el escenario presente mundial, y su intención es invitar a los Estados a observar ese día promoviendo intercambios de programas centrados en la paz, la seguridad, el desarrollo económico y social y la cultura, entre otras cuestiones.
De esa forma, la televisión fue reconocida como una herramienta importante de orientación, canalización y movilización de la opinión pública, y, por lo tanto, su impacto en los asuntos políticos.