El hollín (carbono) al ser más pesado empieza a precipitarse, por lo que al bajar a la superficie se somete a ambientes más elevados en materia de temperatura y presión.
Las nuevas condiciones ambientales hacen que el carbono se transforme en grafito y luego en diamantes al estar expuesto aproximadamente a unos 2700 grados centígrados. Finalmente, al seguir descendiendo terminaría por convertirse en materia líquida.
“El estudio informó que el tamaño de cada una de las piedras es de apenas un centímetro de diámetro, adecuado para poner en un anillo”, dijo el Dr. Kevin Baines, de la Universidad de Wisconsin-Madison y el Jet Propulsion Laboratory de la NASA a la BBC.
Se pronostica que al año llueven 10 toneladas de piedras preciosas a causa de la reacción química en la atmósfera.
Cabe destacar que la investigación lleva en estudio nueve años, por lo que siguen analizando las posibilidades de que ambos astros puedan generar tal magnitud de diamantes. Sin embargo, los analistas aseguran que es muy factible encontrarlos, ya que las condiciones están dadas para su desarrollo.