En el año 1134, cuando Milán formaba parte del Imperio Austro-Húngaro, un cocinero italiano habría ofrecido este plato por primera vez a la Corte en Austria. También existen discusiones históricas sobre su relación con el Wiener Schnitzel austríaco, otra preparación similar basada en carne empanada. Algunos historiadores sostienen que ambas recetas comparten un origen común y que la técnica del rebozado circuló por Europa durante siglos.
De Italia a la Argentina
La milanesa llegó a la Argentina entre fines del siglo XIX y principios del XX, en el contexto de la gran inmigración italiana. Como ocurrió con muchas recetas europeas, los inmigrantes trajeron sus costumbres culinarias y las adaptaron a los ingredientes disponibles en el país.
Así, la cotoletta italiana fue transformándose en la milanesa argentina. Con el paso del tiempo, la preparación se hizo más grande, más fina y comenzó a elaborarse con cortes vacunos locales.
Embed - LA HISTORIA DE LA MILANESA
El primer registro argentino de la milanesa
El primer registro de la milanesa en la Argentina aparece en el Almanaque de la Cocinera Argentina, editado en 1880. Se trata del primer recetario del país y ya incluía una receta de milanesa importada desde Italia. Ese antiguo escrito volvió a circular gracias al trabajo de investigación de Marcela Fugardo y Paula Caldo, y se encuentra en librerías bajo el nombre La Cocinera Argentina.