Si bien la diversidad genética puede reducir la aparición de algunas enfermedades hereditarias específicas, eso no significa que estén exentos de padecer patologías frecuentes o infecciosas.
“No importa si el perro es de raza o mestizo: lo que realmente hace la diferencia es el acceso a cuidados veterinarios y la prevención”, explicó Walter Comas, médico veterinario y director de la Unidad de Negocios de Animales de Compañía de MSD Salud Animal.
Según detalló el especialista, una mascota sana no depende exclusivamente de la genética, sino del seguimiento y los cuidados sostenidos durante toda su vida.
Entre las principales recomendaciones, los veterinarios destacan mantener al día las vacunas, realizar controles periódicos y sostener tratamientos antiparasitarios durante todo el año.
Uno de los puntos que más preocupa actualmente es la caída en las tasas de vacunación. Los especialistas advirtieron que muchas enfermedades graves que afectan a los perros pueden prevenirse con un calendario sanitario adecuado.
Entre ellas aparece el parvovirus canino, una de las patologías más peligrosas para cachorros. La enfermedad ataca el sistema gastrointestinal y puede provocar vómitos severos, diarrea intensa y deshidratación, llegando incluso a ser mortal en animales no vacunados.
Otra de las afecciones más temidas es el moquillo canino, una enfermedad altamente contagiosa que afecta el sistema respiratorio, digestivo y nervioso, y que puede dejar secuelas neurológicas permanentes.
Además de las enfermedades infecciosas, los veterinarios remarcaron la importancia de prestar atención a señales cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas.
Una de las consultas más frecuentes en clínicas veterinarias es la otitis externa, una inflamación del canal auditivo que afecta aproximadamente a uno de cada siete perros. El cuadro puede provocar dolor, picazón, mal olor y secreciones, y si no se trata a tiempo puede derivar en problemas crónicos.
“Muchas veces se subestima porque no es una enfermedad grave, pero puede afectar significativamente el bienestar del animal”, sostuvo Comas.
Los especialistas también recomendaron observar cambios de comportamiento, ya que muchas enfermedades comienzan con síntomas leves o señales sutiles. Rascado excesivo, pérdida de apetito, decaimiento o cambios repentinos en la conducta pueden ser indicadores tempranos de distintos problemas de salud.
En definitiva, veterinarios y proteccionistas coinciden en una idea central: el origen no determina la salud de un perro. La diferencia real está en los cuidados, la prevención y el compromiso de quienes los acompañan día a día.