El objetivo es detectar cualquier alteración antes de que aparezcan complicaciones cardiovasculares como infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) o enfermedades renales.
La hipertensión rara vez genera señales de alerta en sus primeras etapas. Aunque algunas personas pueden presentar dolor de cabeza, mareos o enrojecimiento facial cuando los valores son muy elevados, lo habitual es que la enfermedad avance sin manifestaciones evidentes.
Se estima que uno de cada tres adultos hipertensos desconoce que padece la enfermedad, motivo por el cual los controles preventivos resultan fundamentales.
Los valores que hay que tener en cuenta
Conocer los rangos de presión arterial permite interpretar correctamente cada medición:
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Óptima: menos de 120/80 mmHg.
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Normal: entre 120-129/80-84 mmHg.
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Normal alta: entre 130-139/85-89 mmHg.
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Hipertensión grado 1: entre 140-159/90-99 mmHg.
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Hipertensión grado 2: entre 160-179/100-109 mmHg.
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Hipertensión grado 3: más de 180/110 mmHg.
Los especialistas advierten que los valores elevados requieren evaluación médica para determinar el tratamiento adecuado.
Cada cuánto conviene controlarse
La frecuencia de las mediciones depende del estado de salud de cada persona:
- Personas con presión normal: cada dos o tres meses.
- Quienes presentan presión normal-alta: una vez por mes.
- Personas con antecedentes familiares de hipertensión: controles más frecuentes.
- Personas con sobrepeso o sedentarias: al menos cada tres meses.
- Pacientes con diabetes o colesterol elevado: seguimiento personalizado.
- Mayores de 65 años: controles periódicos según indicación médica.
Cómo medirse correctamente en casa
Los tensiómetros automáticos de brazo son considerados los dispositivos más confiables para realizar controles domiciliarios.
Para obtener un resultado preciso se recomienda descansar al menos cinco minutos antes de la medición, evitar consumir café, fumar o realizar actividad física previamente, permanecer sentado con la espalda apoyada y colocar el brazo a la altura del corazón.
Además, los especialistas aconsejan realizar dos o tres mediciones consecutivas y tomar el promedio de los resultados.
El estilo de vida también influye
El exceso de peso, el consumo elevado de sal, el sedentarismo, el tabaquismo, el estrés y enfermedades como la diabetes o el colesterol alto aumentan significativamente el riesgo de desarrollar hipertensión.
Por el contrario, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular y sostener un peso saludable ayudan a reducir los valores de presión arterial y disminuyen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Diversos estudios científicos muestran que incluso pequeñas variaciones en la presión arterial pueden tener un impacto importante en la salud. Un metaanálisis publicado en la revista The Lancet, que analizó datos de un millón de adultos, concluyó que cada aumento de 20 mmHg en la presión sistólica duplica el riesgo de muerte por causas cardiovasculares, lo que refuerza la importancia de los controles preventivos.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta
Los especialistas coinciden en que controlar la presión arterial regularmente es una práctica simple, rápida y de bajo costo que puede evitar complicaciones graves.
Detectar la hipertensión en forma temprana permite iniciar tratamientos oportunos y adoptar cambios en los hábitos que reducen considerablemente el riesgo de infartos, ACV y otras enfermedades cardiovasculares a largo plazo.