"Era tan grande que al principio pensamos que era un águila", afirmó Tobias. "Por suerte, se posó en una rama baja y cuando sacamos los binoculares nos quedamos boquiabiertos. No hay ningún otro búho tan grande en las selvas africanas", agregó. Aunque los científicos vieron al ave posada por unos 15 segundos, en ese tiempo consiguieron tomar fotos que confirman la identificación debido a sus característicos ojos negros, su pico amarillo y su enorme tamaño, descartando a otras especies de búhos de África.
"Un descubrimiento sensacional"
El búho de Shelley fue descrito por primera vez en 1872 a partir de un espécimen obtenido de un cazador local por Richard Bowdler Sharpe, fundador del Club de Ornitólogos Británicos.
A lo largo de las últimas décadas han surgido informes ocasionales de personas que creen haber oído o visto brevemente al ave en algunas localidades de África occidental y central, desde Liberia hasta Angola. Sin embargo, la mayoría de estos avistamientos no están confirmados, y la especie se ha convertido en un 'santo grial' para los observadores de pájaros.
El pájaro está oficialmente clasificado como especie en peligro de extinción, con una población estimada de unos pocos miles de especímenes. Según los especialistas, su avistamiento en Ghana ofrece una nueva esperanza para los búhos de franjas.
"Es un descubrimiento sensacional. Llevamos años buscando esta misteriosa ave en las tierras bajas occidentales, así que encontrarla aquí, en los bosques de las crestas de la región oriental, es una gran sorpresa", señaló Nathaniel Annorbah, de la Universidad de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible del país africano.