Uno de los datos que más llamó la atención de los investigadores fue que el riesgo de desarrollar trastornos psicóticos y bipolares llegó a ser hasta el doble en comparación con quienes no habían consumido cannabis.
La investigación fue desarrollada por especialistas de Kaiser Permanente, el programa Getting it Right from the Start, la Universidad de California en San Francisco y la Universidad del Sur de California, con financiamiento del National Institute on Drug Abuse de Estados Unidos.
Los científicos trabajaron con registros médicos electrónicos recopilados entre 2016 y 2023 durante controles pediátricos de rutina. A partir de esos datos detectaron que, en promedio, el consumo de cannabis se registró entre 1,7 y 2,3 años antes del diagnóstico de un trastorno psiquiátrico, un dato que fortalece la hipótesis de una posible relación entre ambos fenómenos.
"A medida que el cannabis se vuelve más potente y se comercializa de manera más agresiva, este estudio indica que el uso de cannabis en adolescentes está asociado con el doble de riesgo de desarrollar trastornos psicóticos y bipolares, que son dos de las condiciones de salud mental más serias", sostuvo la doctora Lynn Silver, una de las autoras del trabajo.
Los investigadores remarcaron que el estudio no se concentró únicamente en consumidores intensivos, como ocurrió en otras investigaciones, sino que analizó cualquier consumo declarado durante el último año. Incluso contemplando antecedentes de salud mental y el uso de otras sustancias, la asociación entre cannabis y trastornos psiquiátricos continuó siendo significativa.
"Incluso después de considerar condiciones de salud mental previas y el uso de otras sustancias, los adolescentes que reportaron uso de cannabis mostraron un riesgo significativamente mayor de desarrollar trastornos psiquiátricos", explicó la investigadora Kelly Young-Wolff, autora principal del estudio.
Otro de los aspectos que preocupó a los especialistas es el crecimiento de la potencia de los productos derivados del cannabis. Según el informe, algunas variedades comercializadas actualmente presentan concentraciones de THC superiores al 20%, muy por encima de los niveles registrados décadas atrás.
El trabajo también advirtió que el consumo fue más frecuente entre adolescentes pertenecientes a sectores socioeconómicos más vulnerables, una situación que, según los autores, podría profundizar las desigualdades en materia de salud mental.
Si bien los investigadores aclararon que los resultados muestran una asociación y no prueban por sí solos una relación de causa y efecto, consideraron que la evidencia es suficiente para reforzar las estrategias de prevención y promover campañas de información dirigidas a adolescentes y familias.