Apenas unas horas después, uno de los jóvenes hizo un relato escalofriante del crimen y aseguró que tanto él como su novio habían ido a la casa de Luquín porque él los había invitado a través de un mensaje por Telegram. "Dijo que se sentía muy solo", afirmó.
Según el relato del detenido, cuando llegaron el diácono les ofreció gaseosa y después les propuso ir a ver unos cuadros que tenía en la habitación. "Nos esperó desnudo en la cama y se ofendió cuando le dije que era una falta de respeto", remarcó el joven. Ese fue el momento en que todo se salió de control.
"Guillermo tenía un cuchillo en la mano", aseguró, y añadió que empezaron a forcejear porque intentó atacarlo sexualmente. En medio de la lucha, dijo, el clérigo lo mordió y le provocó varios cortes en las manos. Él entonces se defendió de la agresión: "Le tomé la muñeca y se la llevé hacia el lado de la carótida", detalló. La herida en el cuello fue la que lo mató.
El joven sostiene que después de cometer el homicidio se retiró del lugar con su pareja y dejó la llave puesta del lado de adentro. La grabación finaliza con una enumeración de las supuestas heridas que le provocó la víctima mientras peleaban. "Voy a hacerme cargo de todo", resaltó.