Según los profesionales que lo atienden si no logra ser trasplantado pronto será conectado a un corazón artificial y por eso Paula y la familia de Maxi lo protege y buscan generar conciencia sobre la importancia de la donación de órganos.
Paula Agliozzo es su mamá. Ella nació en San Juan y asistió al colegio Inmaculada Concepción y desde hace tiempo vive junto al papá de Maxi en Córdoba hasta que viajaron a Buenos Aires en octubre y tuvieron que quedarse allí.
"Mi hijo era totalmente sano y de un día para el otro se le presentó esta enfermedad que es una miocarditis aguda aparentemente causada por un virus. Es una inflamación aguda del miocardio que aparece por un virus o una bacteria o causas congénitas. A cualquiera le puede pasar esto. La gente tiene que entender que cuando se muere los órganos no se van al cielo sino que quedan en la tierra para salvar a entre 7 y 10 vidas", apuntó Paula.
Y siguió: "Se dona corazón, pulmones, hígado, riñones, huesos, corneas, válvulas del corazón... Y en vida se sava a muchas personas donando sangre que permiten realizar trasplantes de médula. En este momento hay 20 chicos que necesitan trasplante cardíaco en el país. Y en el Incucai hay una lista de espera de 11 mil pacientes".
Sus palabras están cargadas de angustia. Paula dice y repite que no se ha generado conciencia con este tema. Que el Incucai es un organismo muy serio pero que falta y mucho para la gente se anime a donar.
"Este tema no da votos, no da rédito político pero descuidamos la vida. Es la espera de un órgano para vivir. No se compra, no se fabrica, viene del dolor de una familia que comprende que donando los órganos salva vidas. Es la luz de esperanza", asegura Paula.
Ella misma solicita que como la población es solidaria con las donaciones a los inundados, por dar un ejemplo, ayude también con sus órganos porque la enfermedad puede llegar en cualquier momento y alterar la vida de cualquier familia sin previo aviso.
"Somos una familia normal y esto es un huracán. El que no transita por ésto no lo puede dimensionar. Pedimos que la gente entienda que lo que transitamos nosotros lo puede transitar cualquiera", remarca ella.