Según fuentes vinculadas a la investigación, la dependencia policial atraviesa un proceso de refacciones edilicias que obligó a trasladar mobiliario, documentación y equipamiento. En medio de esos movimientos internos, los efectivos advirtieron la ausencia de una escopeta tipo Ithaca.
La principal incógnita es determinar si el arma fue extraviada durante la mudanza o si, en realidad, alguien la sustrajo y el faltante pasó inadvertido durante un tiempo. Por esa razón, los investigadores solicitaron informes internos y prevén analizar registros de cámaras de seguridad, además de tomar declaraciones al personal de la dependencia para reconstruir los movimientos realizados durante las últimas semanas.
El caso se suma al escándalo generado por la desaparición de una escopeta Remington 870 Tactical perteneciente a la Subcomisaría Barrio Buenaventura Luna, en Rawson.
Ese hecho fue denunciado el lunes por la noche luego de que los propios policías que tenían a cargo el patrullero detectaran que el arma ya no estaba en el asiento trasero del móvil. Lo llamativo es que ninguno de los uniformados pudo precisar en qué momento desapareció.
De acuerdo con los primeros datos de la investigación, el patrullero había realizado un traslado hasta el Instituto Nazario Benavídez, en Zonda, y posteriormente regresó a la dependencia policial. Recién cerca de las 22 advirtieron que la escopeta faltaba.
A partir de allí surgieron dos hipótesis. La primera apunta a que el robo pudo haberse producido durante la estadía del móvil en Zonda. La segunda sostiene que el arma pudo haber sido sustraída cuando el vehículo ya se encontraba estacionado frente a la subcomisaría.