El agotamiento del oxígeno dentro del submarino también es un factor crítico en la búsqueda, porque las reservas disponibles en la nave -de no haber subido a la superficie desde su desaparición- podrían alcanzar para un promedio de siete días, según la situación.
"El cuerpo humano no sobrevive sin oxígeno. La capacidad de vivir sin oxígeno es lo que uno puede aguantar la respiración debajo del agua, que eso depende de la capacidad pulmonar", explica a Clarín el doctor Gabriel Lapman, jefe de consultorios externos del Sanatorio Modelo de Caseros.
"Ahora, si pueden usar algún soporte o en el submarino hay algún reservorio de oxígeno, lo demás, como un ayuno prolongado, podría sostenerse por un tiempo determinado. Lo difícil es que es un lugar herméticamente cerrado", añade el médico.
En estas situaciones tan extremas, dice el especialista, es difícil saber qué posibilidades de supervivencia hay porque tampoco hay antecedentes. "Pero una cosa es clara, si se cortó el oxígeno, estás afuera", agrega Lapman.
En el mundo existieron casos de supervivencia extrema que pasaron en el mar muchos meses, ingeniándoselas para subsistir. Tal fue el caso de un náufrago salvadoreño que pasó 13 meses sobre un bote a la deriva en el Océano Pacífico. Según contó luego de ser rescatado José Salvador Alvarenga, pudo sobrevivir pescando con un cuchillo y sus propias manos.
En el caso de que el submarino estuviera en la superficie, sin problemas de oxígeno -algo que a esta altura resulta bastante improbable-, la Armada había informado que en el submarino tenían víveres para 10 días, que era el tiempo de la misión, y que racionándolos podrían durar hasta 30 días. (Clarín).