Por otra parte el local donde practicó la clase de prueba de electrofitness, hasta el momento no fue clausurado y se espera que el próximo miércoles se realice una reunión entre la secretaría de Deportes con alrededor de 400 propietarios de gimnasios.
Victoria fue el lunes a hacer su primera clase de electrofitness, que contó en 20 minutos de actividad con electroestimuladores conectados al cuerpo a través de un traje que permite que todos los músculos trabajen a la vez.
Esta rutina que tiene una mínima extensión de tiempo, equivale a tres horas de gimnasio, en la que a medida que transcurría un periodo de tiempo, la potencia de los aparatos iba creciendo.
Al principio pensó que los dolores que sintió al otro día eran normales, como todo ejercicio, sin embargo comenzó a orinar de color marrón oscuro, lo que la alertó. Sin embargo lo peor llegó el miércoles, cuando quedó inmóvil y sus piernas, inflamadas y duras, no le respondían, al punto que no podía mover ni los dedos de los pies.
Inmediatamente la derivaron a una clínica donde quedó internada con suero y antinflamatorios bajo el diagnóstico de exceso de potencia en los ejercicios.
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