Al llegar al lugar, el escenario era crítico: los uniformados se encontraron con el padre en la vereda, sosteniendo a su hijo en brazos, el cual no presentaba signos de reacción. Ante la gravedad del cuadro, el equipo policial no dudó y coordinó un operativo de traslado inmediato en el propio patrullero.
La cabo Gabriela Zárate descendió del móvil, tomó al niño en sus brazos y, con total determinación, comenzó a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) en el asiento trasero. Al mismo tiempo, el sargento primero Salinas tomó el volante y condujo a máxima velocidad, abriéndose paso entre el tránsito en dirección al nosocomio capitalino.
El esfuerzo y la templanza de la cabo Zárate dieron frutos en el trayecto: momentos antes de ingresar al hospital, el nene finalmente reaccionó y recuperó la conciencia.
Cuadro estable y la importancia de la capacitación
Al arribar a la guardia de urgencias del Hospital Dr. Guillermo Rawson, el menor fue recibido de inmediato por la pediatra de turno, la Dra. Leila Heredia. La profesional médica constató que el niño había padecido una convulsión febril derivada de un cuadro gripal con alta temperatura. Tras suministrarle oxígeno, el personal médico logró estabilizarlo y quedó internado en el área de Urgencias Pediátricas bajo estricta observación para la realización de estudios de control.
Tras el enorme susto, el padre del menor expresó su profundo y emocionado agradecimiento a los policías que le salvaron la vida a su hijo. Desde la Jefatura de la Policía de San Juan destacaron la preparación técnica de los efectivos, remarcando que la capacitación constante en primeros auxilios resulta un factor crucial para resolver con éxito estas situaciones límite, donde los primeros minutos dictan la diferencia entre la vida y la muerte.