En ese sentido, explicó que su propuesta buscó poner en valor aspectos que considera parte de la identidad de los capitalinos, pero que con el paso de los años pudieron haberse debilitado. “Trabajamos con valores históricos de los capitalinos, quizás guardados allá en un cajoncito”, expresó al recordar la importancia de volver a conectar a las distintas generaciones con una forma de vida vinculada a la familia, el respeto y la convivencia.
La intendenta planteó que el crecimiento de una ciudad capital no debería implicar el abandono de esos principios. Por el contrario, considera que pueden funcionar como una base para acompañar las transformaciones urbanas y sociales. “Volver a reconectarnos en eso, sin dejar el crecimiento de una ciudad capital, que volvamos a tomar, como yo digo, como un ancla, pero no que esclavice, sino un ancla que nos dé un cable a tierra”, señaló.
Una gestión que busca reconocer capacidades e incluir
Esa mirada también se refleja, según explicó, en la decisión de reconocer y aprovechar las capacidades de quienes forman parte del municipio. Durante la entrevista, Laciar destacó el caso de María Elisa Robles, una trabajadora que llevaba dos décadas desempeñándose en el área de discapacidad y que, de acuerdo con lo relatado, pasó a ocupar un lugar de liderazgo en ese ámbito.
Para la intendenta, su trayectoria y compromiso merecían un reconocimiento institucional y un espacio acorde con su experiencia.
“Yo les propuse un desafío al equipo. Venimos a gestionar esta ciudad capital, que requiere un cambio, un cambio armónico”, recordó sobre el planteo que hizo al comenzar su gestión.
En ese proceso, sostuvo que las respuestas no deben buscarse únicamente en los recursos políticos, técnicos o materiales, sino también en las personas y sus formas de entender la vida. “Hemos encontrado recursos valiosísimos a los que hemos invitado a formar parte de nuestra gestión”, afirmó.
La inclusión aparece así como una definición que, en su planteo, debe traducirse en decisiones concretas. Laciar reconoció que la administración pública atraviesa contextos difíciles, pero defendió la escucha y la búsqueda de respuestas como herramientas para afrontar esas dificultades.
La idea de una ciudad que crece sin excluir constituye uno de los principales conceptos que atraviesan su discurso. No se trata solamente de acompañar la expansión urbana, sino de tener en cuenta las distintas realidades de quienes viven en ella.
La imagen positiva como reconocimiento y exigencia
Otro de los temas abordados fue el resultado de un ranking de imagen positiva que la ubicó en un lugar destacado entre los intendentes del país. Lejos de presentar ese reconocimiento como una meta alcanzada, Laciar eligió interpretarlo como una referencia circunstancial y, al mismo tiempo, como una exigencia para continuar.
“Siempre yo lo que les digo respecto de las encuestas, que son fotos del momento”, aclaró.
Para la jefa comunal, estos estudios permiten conocer qué percibe y siente la ciudadanía, aunque sus resultados no deben confundirse con un punto de llegada. En su análisis, la valoración pública funciona como un estímulo para revisar el rumbo y sostener el trabajo.
“Más allá de, por supuesto, ser un aliciente, es un desafío”, afirmó.
La intendenta vinculó esa perspectiva con el intercambio que mantiene con otros jefes comunales y con redes de liderazgo femenino, espacios en los que, según contó, se comparten experiencias y se busca fortalecer las capacidades de gestión.
“Primera, segunda, tercera, el desafío de siempre poder ir mejor. Porque es el desafío del propio ser humano”, reflexionó.
La frase resume una posición frente al ejercicio del poder: el reconocimiento no debería traducirse en conformidad, sino en una responsabilidad mayor. En ese sentido, Laciar sostuvo que los límites no necesariamente condicionan el desarrollo, sino que pueden convertirse en un incentivo para avanzar.
Crecer sin perder las raíces
Al referirse al futuro de San Juan, la intendenta amplió la mirada más allá de la administración municipal. Consideró que la provincia atraviesa una etapa en la que sus posibilidades económicas y de desarrollo despiertan interés, y planteó la necesidad de que ese potencial se traduzca en oportunidades concretas para la población.
En su visión, el crecimiento debe expresarse en la economía, la infraestructura, las obras, los servicios y las actividades que se desarrollan en la ciudad. Pero también debe tener un propósito: fortalecer la comunidad y generar condiciones para que las personas puedan trabajar y construir su futuro en el lugar donde viven.
“Tenemos la estela para que eso se revierta”, dijo al referirse a la posibilidad de cambiar la decisión de quienes, durante los últimos años, pensaban en irse de la provincia porque no encontraban perspectivas de futuro.
Para Laciar, el desafío consiste en mostrar la capacidad de San Juan para crecer y generar oportunidades, sin perder de vista los valores que considera parte de su identidad. En ese punto, recuperó la solidaridad y la empatía como elementos centrales de una historia provincial marcada por la reconstrucción después del terremoto de 1944.
“Eso es un desafío que no tiene límite, que no tiene ranking, es un desafío diario, es un autodesafío y es un desafío grupal”, sostuvo.
La definición conecta el desarrollo con una responsabilidad compartida. El futuro, desde esa perspectiva, no depende solamente de las decisiones de una intendenta o de un gobierno, sino también de la capacidad de construir objetivos comunes.
Volver a la ciudad donde nació
Hacia el final de la entrevista, Laciar se permitió mirar hacia atrás y dirigirse, simbólicamente, a la mujer que estaba por asumir la Intendencia tres años antes. Abogada de formación y madre de tres hijos, recordó que su acercamiento a la política estuvo relacionado con su profesión y con el interés por el desarrollo de políticas públicas desde el ámbito legislativo.
La función ejecutiva le permitió pasar de la planificación y el debate a la posibilidad de dar respuestas directas a los vecinos, los barrios y la comunidad de la ciudad en la que nació y se crió.
“Hoy saber que todo eso que pensamos, que trabajamos, que planificamos, que estudiamos, lo podés hacer ejecutivamente, es decir, que hoy podés darle una respuesta a un vecino, a una comunidad, a un barrio, a la ciudad que te vio nacer”, expresó.
En ese recorrido, destacó la importancia de conservar la humildad y el vínculo con la comunidad, incluso desde una responsabilidad institucional de máxima exposición.
“Siempre y cuando lo hagas como lo venimos haciendo, como fuimos criados, con mucha humildad, porque eso no lo podemos perder, saber que somos vecinos”, concluyó.
A tres años de su llegada a la Intendencia, Laciar plantea su gestión desde una combinación de desarrollo, inclusión y recuperación de los vínculos comunitarios. El desafío político será traducir esos principios en respuestas sostenidas para los capitalinos, en una ciudad que necesita crecer sin perder de vista las necesidades de quienes la habitan.