De todos modos, reconoce que el camino no ha sido fácil y que aún hay cierta resistencia para con las jugadoras. “Todavía me dicen jugás al futbol y te pintas las uñas como si eso interfiera en nuestro desarrollo deportivo”, relata la joven que se encarga de diagramar los partidos en la Liga de Fútbol Femenino.
SER JUGADORA DE FÚTBOL EN SAN JUAN
En cuanto a los entrenamientos destacó que se disminuyó un poco la actividad. “Las mujeres en el club somos las ultimas en todo. Actualmente entrenamos en el último horario nos morimos de frío y luchamos para tomar el colectivo y a veces no se dan cuenta de cómo está la situación en la calle”, enfatizó respecto a las desventajas que les toca enfrentar a diario.
Cinthia, de todos modos, explicó que son tantas las ganas y la pasión por ser parte del futbol del club que dejan de hacer mil cosas y aunque sea el último horario y haga frío van a entrenar.
“Desde el club tenemos el apoyo de algunas personas, pero cuesta que entiendan que somos iguales y que podemos luchar un campeonato. Pero no lo ven y por eso nos vamos amoldando y ganando terreno como podemos”, agregó.
La joven que juega desde sus 20 años recordó que cuando tenía 11 y aún no terminaba la primaria no encontraba un lugar para poder practicar lo que tanto le gustaba. “Al principio nos costaba conseguir tornero y hoy es un logro llegar a ser profesionales, pero nos falta mucho”.
Futuro para las nuevas jugadoras
Nicole Chaparro (13), una de las jugadoras de inferiores que desembarcó en el merengue en diciembre del 2021 también reflexionó sobre el fútbol femenino y dijo que aún tiene compañeros del colegio que se sorprenden cuando les cuenta que juega al fútbol.
Para ser parte de la entrevista salió del entrenamiento y mientras su familia compuesta por su madre, padre y hermana la esperaban en la tribuna recordó que empezó a jugar en un club barrial y fue parte de algunos partidos mixtos que le permitieron crecer en el deporte.
“Desde chiquita veía a mi papá jugar y me animé y probé. Empecé en un club de barrio y ahora estoy en Colón para probar algo más grande”, relató segura de que por fin encontró un espacio que le permitió crecer en solo unos cinco meses.
Nicole cuenta con el apoyo incondicional de su mamá, Valeria y de su papá Jesús y mientras ella entrena hacen malabares también para poder llevar a su otra hija a Vóley. Valeria Ocampo también habló con sanjuan8.com y remarcó que cuando Nicole les manifestó que a veces hasta desde la propia familia les parecía raro.
“Nosotras te apoyamos y eso es lo importante, pero lo comentarios no se terminan”, finalizó.
Actualmente San Juan cuenta con alrededor de mil jugadoras que son parte de la Liga de Fútbol Femenino. Las diferencias respecto a los planteles masculinos suelen ser las mimas en todas las instituciones: falta de presupuesto, ausencia de camarines y muchas de ellas deben juntar dinero para pagarle a los entrenadores.