Uno de los puntos incorporados al instructivo establece que cada aspirante deberá presentar una declaración jurada de salud. Allí tendrán que informar antecedentes médicos y precisar si poseen alguna adicción o si actualmente realizan tratamientos médicos, psicológicos o psiquiátricos.
En caso de encontrarse bajo tratamiento, también deberán detallar el tipo de asistencia y el profesional responsable.
En paralelo, el nuevo reglamento fija criterios específicos respecto a los tatuajes. Según la normativa, estarán permitidos hasta tres tatuajes en torso y espalda, siempre que no superen la base del cuello. También podrán ubicarse desde cinco centímetros por encima de la rodilla.
Sin embargo, quedarán prohibidos los diseños con contenido sexual explícito, mensajes discriminatorios, lenguaje vulgar, referencias políticas, alusiones a grupos violentos o vinculaciones con drogas ilegales.
Además, no se permitirán tatuajes que cubran más del 50% de una parte del cuerpo, segmentos completos o diseños que se encuentren en proceso de remoción.
Otro de los puntos que contempla la actualización es que aquellos tatuajes que generen dudas por su significado o posibles implicancias psicológicas podrán ser sometidos a evaluación médica antes de definir si el postulante resulta apto para ingresar.
La medida fue elaborada por una comisión integrada por personal de la Dirección de Instrucción y Formación Policial D-6, encargada de revisar y confeccionar el nuevo reglamento para la Escuela de Cadetes “Dr. Antonino Aberastain” y la Escuela de Suboficiales y Agentes “Dr. Francisco Narciso de Laprida”.
Desde Seguridad explicaron que la actualización se realizó en el marco de la Ley 289-R y bajo lineamientos de modernización de los criterios de admisión.
El sistema de ingreso continuará teniendo distintas etapas eliminatorias, entre ellas examen intelectual, evaluación física, control médico integral, revisión de antecedentes, entrevista socioambiental y período de adaptación.
Además, seguirán vigentes requisitos tradicionales como ser argentino nativo o por opción, contar con secundario completo y no registrar antecedentes penales ni contravencionales.