Más allá de la infraestructura edilicia, cuadrillas compuestas por más de 30 trabajadores de la Dirección de Emergencia y Políticas Alimentarias recorren diariamente las calles de la provincia en horarios de 18 a 1 de la mañana. Durante estas recorridas se distribuyen platos de comida caliente y "kits de emergencia", compuestos por frazadas, calzado, camperas de polar, pantalones de frisa, guantes y gorros. Tan solo en la noche del miércoles se entregaron 50 de estos módulos en el Gran San Juan, sumándose a los operativos territoriales realizados la semana pasada en zonas vulnerables como Cochagual del Sur, en Sarmiento, donde se abrigó a más de 25 familias.
Rodríguez admitió que uno de los mayores desafíos radica en que no todas las personas en situación de calle aceptan ingresar a los centros de contención debido a los reglamentos de convivencia y las requisas policiales preventivas obligatorias. Frente a casos de extrema vulnerabilidad vinculados a problemas de adicciones o salud mental, el Estado aplica excepciones por la emergencia climática: se articula de inmediato con la Dirección de Adicciones o el Ministerio de Salud para garantizar una internación de resguardo en lugar de devolver al individuo a la vía pública.
Finalmente, la funcionaria remarcó que el objetivo de fondo del programa no es solo el asistencialismo temporal, sino lograr la reinserción social. En ese sentido, resaltó la articulación con el programa ATP del Ministerio de Producción, que capacita en oficios a los residentes de los refugios. "Ya tenemos dos casos de chicos que hicieron cursos de soldadura, se les entregó la maquinaria y hoy ya no están en el hogar porque están alquilando su propia vivienda", concluyó.