En ese entonces transcurría el año 1981 donde además señalaba que “la Iglesia solo puede dar luz no puede desplazar al laico y sus instituciones, ni tampoco los organismos específicos de la sociedad. Tengamos cuidado la Iglesia esta recibiendo ahora problemas de las economías regionales. Algo así puede hacer, pero no puede ni debe descuidar sus problemas específicos como es la formación de conciencias, el problema de la familia, de la juventud, de la educación y otros requerimientos a nivel moral y espiritual.”
Antes de llegar a nuestra provincia, ejercía su apostolado en Resistencia, Chaco. En 1968 comienza a participar en las asambleas del episcopado latinoamericano, sus actuaciones se repitieron en 1973 y en 1992 y también integró el consejo pontificio Corp. UNAM, organismo que orienta el ejercicio solidario de la caridad de la iglesia
Reseña de sus 19 años en nuestra Provincia
Las huellas que dejó en San Juan en 1981 un 21 de marzo llegó a San Juan, anteriormente había desarrollado una intensa actividad pastoral en el Chaco y participando entre 1964 y 1965 en la tercera y cuarta sesión del concilio ecuménico vaticano II.
Entre 1987 y 1991 ocupó varios cargos en la Pastoral Social y de laicos en el consejo episcopal latinoamericano. Además ejerció la presidencia del departamento de la pastoral social CELAM. Por un lapso de 18 años presidió también la Comisión Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina, uno de los sectores más combativos del catolicismo.
En 1990 la tarea que realizó en la provincia comenzó a cimentarse a través de la obra pastoral. Cuando ocupó el cargo había 20 parroquias que se elevaron luego a 44. En cuanto a la orientación vocacional, el número de sacerdotes se duplicó y se triplicó el número de seminaristas. En su gestión se comenzó con la construcción del edificio de calle Mitre. Reflotó imponiéndole un gran impulso renovador las instituciones del apostolado, como es el caso de la Acción Católica y de Caritas, dedicadas a prestar servicio a los más necesitados que actualmente entrega a familias humildes, ropa, medicamentos y alimentos en toda la provincia. También se agregó el hogar de la madre soltera.
En 1995 presidió la Episcopal Argentina de Pastoral Social y también integró el Consejo Económico, siendo un fuerte crítico a la política neoliberal de los 90.
En 1996 se convirtió en mediador entre la CGT y el Gobierno Nacional con relación al tema de discusión de la flexibilización laboral.
En 2000 se inauguró el seminario que reemplazó al del año 44, el 24 de marzo dos días antes de marcharse del Arzobispado realizó una dura crítica al FMI y pidiendo el cambio de sus representantes. El 22 de mayo del 2000 se despidió de sus fieles en un acto en el estadio Aldo Cantoni ante 15.000 fieles que donaron sus aportes a escuelas de frontera.
Su acción política social
El Obispo Di Stefano supo erigirse como la mano política en la Iglesia, tanto a nivel provincial como nacional, fundador de la Pastoral Social en la década del 90, acercándose muchas veces a las posiciones de los movimientos Sindicales y Obreros, la exclusión social y la reafirmación de la fe como vehículo inseparable de la dignidad del hombre, eran los pilares más cotidianos en sus pensamientos. Estos lo llevaron a recibir apoyos trascendentes del Sumo Pontífice en sus posiciones políticas y religiosas además del incondicional apoyo de la Acción Católica.
Fuerte opositor a la flexibilización laboral y remarcando siempre que el tecnicismo deshumanizado de los modelos económicos en vigencia formaban parte de sus discursos más duros.
En definitiva la coherencia de un hombre de la fe que se ocupó de la política, de su práctica dogmática o su pastoral social en concordancia con aquel pequeño obrero que ayudaba a su padre albañil con su modesto jornal.