La directora de Emergencia y Políticas Alimentarias, Lorena Acosta, detalló que la asistencia es integral. “Las personas acceden a un baño con agua caliente, elementos de higiene personal, una cama con frazadas y acolchado, espacios calefaccionados, ropa de abrigo, calzado en condiciones, además de merienda, cena y desayuno”, explicó.
Pero el abordaje no se limita a lo básico. Según precisó la funcionaria, cada caso es acompañado por un equipo interdisciplinario que incluye psicólogos, nutricionistas y trabajadores sociales, con seguimiento personalizado. Esto permite, por ejemplo, gestionar turnos médicos o atender problemáticas específicas vinculadas a la salud o la situación social de cada persona.
Los dos centros activos están ubicados en puntos estratégicos del Gran San Juan. El refugio Madre Teresa de Calcuta funciona en Avenida Córdoba 150 Este, mientras que el Papa Francisco está en la intersección de General Paz y Estados Unidos, en el ex edificio de Urgencias del Hospital Rawson.
Cada uno tiene capacidad para albergar a unas 40 personas, aunque las autoridades ya previeron la posibilidad de ampliar los cupos ante una eventual ola polar. Para eso, cuentan con camas y colchones adicionales listos para ser utilizados en caso de emergencia.
Previo al inicio de la temporada invernal, ambos espacios fueron acondicionados. En el centro Papa Francisco se realizaron trabajos de mantenimiento general, reparación de techos, pintura, renovación de baños, instalación de termotanques y mejoras en la red de gas. También se colocaron nuevos calefactores en sectores clave.
En el refugio Madre Teresa de Calcuta, en tanto, avanzan tareas de pintura, refacción de paredes y mejoras en los sistemas de calefacción y electricidad. Además, se renovaron 80 colchones y frazadas para garantizar mejores condiciones de descanso.
Los refugios están destinados a varones de entre 18 y 59 años. Quienes ingresan deben comprometerse a respetar normas básicas de convivencia, higiene personal y mantenimiento del espacio, como tender la cama o limpiar los utensilios utilizados.
También se promueve la participación activa en el proceso de acompañamiento, con el objetivo de trabajar no solo en la contención inmediata, sino también en posibles salidas a situaciones de mayor estabilidad.
En un contexto económico complejo y con temperaturas en descenso, estos espacios se consolidan como una red clave de asistencia, donde no solo se ofrece abrigo, sino también contención y seguimiento para quienes más lo necesitan.
Si alguien encuentra en la calle a una persona, puede informar de sus necesidades de ser albergado tanto a la Policía, Bomberos, municipios o directamente al 264-4123158, que es un número de la Dirección de Emergencia y Políticas Alimentarias, habilitado las 24 horas.