El procedimiento de colocación consiste en acondicionar previamente el cauce, extender la manta sobre la superficie y luego hidratar el material, que alcanza su fraguado en aproximadamente 24 horas.
Entre las principales ventajas del sistema se destacan su facilidad y rapidez de instalación, el bajo consumo de agua durante la ejecución —requiere apenas 5 litros por metro cuadrado frente a los 25 litros que demanda el hormigón tradicional— y su elevada capacidad de adaptación y resistencia operativa.
Además, el material posee propiedades antiraíz, evita el crecimiento de malezas en el interior de los canales, ofrece resistencia al vandalismo y requiere un mantenimiento mínimo. Este tipo de solución también se utiliza en reservorios, obras viales, caminos rurales y veredas.
El costo estimado del producto ronda los 12 dólares por metro cuadrado, a lo que se suma la mano de obra y el uso de equipos. Sin embargo, desde el organismo destacaron que el valor final continúa siendo considerablemente inferior al de los métodos tradicionales de impermeabilización.
Hasta el momento, las pruebas realizadas con ambas empresas proveedoras arrojaron resultados favorables, lo que abre la posibilidad de incorporar esta tecnología en futuras obras de infraestructura hídrica de la provincia.