Lo que ocurrió con el correr de los días es que variaron los números de las contrataciones había 250 personas contratadas y ahora sumaron 100 más (por ejemplo). Por otro lado, al igual que los gastos de insumos y líquidos sanitizantes, como el alcohol en gel, que sufrieron modificaciones en sus valores debido al stock en cada punto del país.
Para graficar esto, se podría decir que cuando comenzó la pandemia hubo una altísima demanda de alcohol en gel y la producción, en ese momento, no satisfacía esa demanda. Lo que ocurrió después fue que las provincias fueron solucionando este inconveniente con una serie de medidas dispuestas de manera autónoma y dejó de faltar el alcohol; eso produjo que los precios bajen y se tradujera en ahorro financiero para el Estado.
Por ejemplo, al principio de la pandemia, los barbijos quirúrgicos valían $150 cada uno, pero ahora cuestan $15; se han adquirido 300 mil barbijos en la última licitación.
Es cierto que no todos los números fueron positivos ni las circunstancias acompañaron. Un ejemplo de ello fue que falló la planificación de gastos tales como alimentos para el personal que se dispuso para bloquear los barrios, por ejemplo. Lo que ocurrió es que no estaba presupuestado, al principio este gasto, que surgió a partir de la creación del Plan ante la Posible Circulación Viral, aplicado hace dos semanas. Lo positivo fue que estos números no son significativos a razón del presupuesto en su totalidad.
Lo que ya gastó la provincia
*$150 millones: testeos (entre PCR y serológicos) se cree que podría ser $60 millones en rápidos y el resto en los reactivos e instrumentos de la PCR.
*$78 millones: contratación de personal (incluye desde que comenzó la pandemia a gastar hasta fin de año)
*$85 millones: insumos, líquidos sanitizantes,
$90 millones: aparatología, maquinaria, equipamiento