A fines del año 2020 los stocks de estos insumos estuvieron ajustados, precisamente por la altísima demanda. Lo cierto es que no faltaron provisiones médicas para hospitales y centros de salud. Tampoco hay problema de presupuesto para la compra de insumos, lo cual alivia, por el momento a los administradores del dinero de la Provincia.
El precio de los insumos críticos fue creciendo a razón de la demanda, y llegó a niveles estrafalarios en un año. Por ejemplo, una ampolla de miorelajante que valía $46 pasó a costar $1.280 en su máxima expresión. Ahora, cuesta cerca de los $800 porque el Estado impuso precios máximos para este tipo de medicación. Esto fue porque las provincias denunciaron aumentos que iban de 300 a 1.300% en algunos casos. Estos números no son menores ya que si se multiplican por la cantidad de pacientes que están en las terapias intensivas dará un total de gasto de $66.400 (por los 83 pacientes críticos que tiene San Juan).
Escudados en la devaluación del dólar, los aumentos que han remarcado las farmacéuticas que tienen acuerdos con China e India, fueron desmedidos y quedaron en una posición que no beneficia tampoco a los presupuestos provinciales. El Observatorio de Costos de Salud será el encargado de controlar precios y abastecimiento para todas las regiones.
Este tipo de insumos, que son los analgésicos que se utilizan para sedar y calmar dolencias del paciente, son los que están escaseando por la demanda que están presentando las terapias intensivas en todo el país. En este marco se consideran esenciales y necesarios para contener la segunda ola.
Según señaló la Sociedad Argentina de Terapia Intensivas, en el país se ha determinado que el 80% de los centros de salud han informado al respecto de un faltante. El informe señala que la falta de sedantes creció hasta un 40%, los bloqueantes neuromusculares, hasta un 28%, los anticoagulantes hasta un 17%, y los analgésicos hasta un 16%, en el país.