El pan dulce se convirtió en uno de los sellos del emprendimiento. El año pasado lo elaboró por primera vez y la respuesta fue positiva, pero este 2025 marcó un punto de inflexión: hoy produce alrededor de 30 panes dulces por semana, con una propuesta que se diferencia por sus sabores agridulces, una estética distinta y combinaciones poco habituales para el mercado local.
Además de la venta directa en ferias, Lourdes comenzó a abastecer comercios, ampliando su alcance. Para esta temporada, prepara un pan dulce agridulce especial, con salame y queso, una versión exclusiva que se suma a otras variantes que ya ofrece y que refuerzan su identidad artesanal.
Según contó mientras ofrecía sus panes en una feria agro productiva, su recorrido está atravesado por la inspiración de otra mujer emprendedora: su madre, modista de toda la vida, quien logró consolidar su propia marca. Ese ejemplo cercano fue motor para apostar por un camino independiente, con esfuerzo propio y una mirada clara de futuro.
Hoy, Lourdes Tapia proyecta nuevos sabores, propuestas saladas, cajas combinadas con budines y cremas rellenas, y sueña con tener un espacio de venta propio y más grande.