Tras advertir la situación, la mujer regresó rápidamente al interior del edificio y dio aviso al resto del personal. A partir de ese momento, se activó un operativo conjunto entre efectivos de la Policía de San Juan y especialistas de Fauna de la Secretaría de Ambiente.
Como medida preventiva, unas 30 personas que se encontraban trabajando dentro del instituto permanecieron resguardadas mientras avanzaba el procedimiento. Además, se restringió la circulación en las inmediaciones para evitar riesgos tanto para el personal como para el animal.
Las primeras evaluaciones realizadas por especialistas indicaban que se trataría de un puma joven, visiblemente delgado y con signos de estrés. Ante ese cuadro, analizaban sedarlo para poder trasladarlo de manera segura, someterlo a controles sanitarios y luego liberarlo en una zona alejada del radio urbano y más adecuada para su hábitat natural.
El episodio generó sorpresa entre investigadores y trabajadores del lugar, especialmente porque si bien la Quebrada de Zonda es un entorno natural donde habita fauna silvestre, no es frecuente la presencia de estos animales tan cerca de edificios con circulación permanente de personas.
El caso además reavivó la preocupación por los recientes avistamientos de pumas en distintos sectores de Zonda. Días atrás, otro ejemplar había sido filmado recorriendo senderos cercanos, por lo que ahora los especialistas intentan determinar si se trata del mismo animal o si hay más felinos desplazándose en zonas próximas a áreas urbanizadas.