Los datos surgen del último informe provisorio del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), con información acumulada hasta el 1 de octubre.
Entre enero y septiembre se exportaron 1.480.437 hectolitros de vino, un 3,2% más que en el mismo período de 2025. Sin embargo, por ese volumen el país obtuvo US$ 474,428 millones, lo que representa una caída del 4,7% frente a los US$ 497,762 millones del año pasado.
La diferencia se entiende mejor al mirar el precio. El valor promedio del vino exportado pasó de US$ 3,47 a US$ 3,20 por litro, una baja del 7,6%. Es decir, el crecimiento de las cantidades no alcanzó para compensar el menor precio al que se colocó el producto en los mercados internacionales.
Septiembre fue un rebote después de meses complicados
El resultado de septiembre adquiere mayor importancia porque llegó después de un período negativo.
En julio, la facturación de las exportaciones de vino había caído 43,8%, mientras que en agosto la baja había sido del 27,2%. Septiembre rompió esa tendencia con un incremento del 21,1% en el valor FOB.
El repunte se explicó principalmente por los vinos fraccionados, aquellos que llegan al consumidor en botellas u otros envases. En septiembre se exportaron 181.409 hectolitros, un 26% más que un año atrás.
Dentro de ese segmento, los vinos de color crecieron 28,2%, mientras que los blancos avanzaron 17,1%. El vino a granel también creció, aunque a un ritmo menor: los despachos aumentaron 18% durante septiembre.
La fotografía cambia cuando se analiza el período enero-septiembre. Los vinos fraccionados acumularon 1.073.929 hectolitros, un 3,1% menos que en los primeros nueve meses de 2025.
En cambio, el vino a granel mostró un fuerte crecimiento: alcanzó 406.508 hectolitros, un 24,5% más. Dentro de ese segmento aparece uno de los datos más llamativos del informe: los vinos blancos a granel crecieron 168,8% en el acumulado.
El problema es que el granel también es el segmento donde más cayó el precio. El valor promedio pasó de US$ 0,98 a US$ 0,80 por litro, una reducción del 18,6%.
En los vinos fraccionados, en tanto, el precio promedio bajó de US$ 4,20 a US$ 4,12 por litro, una disminución del 2,1%.
El mercado también está cambiando por tipo de vino
Los datos del INV muestran además una modificación en la composición de lo que Argentina está colocando en el exterior. Los vinos blancos crecieron 29,3% durante los primeros nueve meses y alcanzaron los 302.598 hectolitros.
Los vinos de color, en cambio, retrocedieron 1,9% y totalizaron 1.177.839 hectolitros. Por tipo de producto, los vinos sin mención varietal crecieron 42,2%, mientras que los espumosos aumentaron 17,4%.
Los varietales siguen siendo el principal componente de las exportaciones y representan aproximadamente el 81% del volumen total, aunque acumularon una caída del 2,5%.
El comportamiento del mosto concentrado fue diferente y terminó aportando una señal positiva tanto en volumen como en facturación. Entre enero y septiembre se exportaron 72.385 toneladas, un 20,1% más que en el mismo período de 2025.
Esas operaciones generaron US$ 99,546 millones, un crecimiento del 9,2%. Sin embargo, nuevamente aparece el mismo fenómeno de precios: el valor promedio de la tonelada cayó 9,1%, desde US$ 1.513,2 hasta US$ 1.375,2.
El dato que queda para la vitivinicultura
Si se suman vino y mosto, las exportaciones argentinas alcanzaron en los primeros nueve meses un valor FOB de US$ 579,894 millones, un 2,4% menos que los US$ 594,228 millones registrados en igual período de 2025.
La lectura de los números deja así una escena bastante clara: el sector consiguió colocar más producto en el exterior, pero a valores promedio inferiores.
Septiembre permitió recuperar parte del terreno perdido durante julio y agosto, pero el acumulado todavía muestra el desafío que enfrenta la vitivinicultura argentina: aumentar los volúmenes exportados sin que ese crecimiento implique resignar valor por cada litro vendido.