La provincia pasó de registrar un superávit del 11% de sus ingresos en 2024 a apenas un 1,4% en 2025. Es decir, continúa en terreno positivo, pero con un margen considerablemente más estrecho.
Este deterioro responde a una tendencia que se replicó en todo el país: el gasto público creció a un ritmo mayor que los ingresos. En promedio, las erogaciones provinciales aumentaron cerca de un 9%, mientras que la recaudación apenas se expandió un 3%.
Detrás de ese incremento del gasto aparecen principalmente dos factores:
- La recomposición salarial tras el atraso registrado en 2024
- Un leve repunte en la inversión en obra pública
Menos recursos desde Nación
A este desbalance se suma otro elemento clave: la caída de los fondos nacionales que reciben las provincias. La coparticipación, impulsada por impuestos como el IVA y Ganancias, viene perdiendo frente a la inflación desde hace varios meses.
En términos concretos, las transferencias automáticas desde Nación registraron una baja real del 6,4% durante el primer tramo de 2025, reduciendo el flujo de recursos hacia las administraciones provinciales.
Este recorte impacta de lleno en las finanzas locales, limitando la capacidad de sostener el equilibrio fiscal sin ajustes adicionales.
Un contexto nacional en rojo
El contraste con el resto del país es marcado. Mientras San Juan logró mantenerse en superávit —aunque reducido—, el conjunto de las provincias pasó de un resultado positivo del 1,1% en 2024 a un déficit del 2,9% en 2025.
Algunas jurisdicciones exhiben niveles críticos de desequilibrio:
- Tierra del Fuego: déficit del 16,4%
- Santa Cruz: 12,9%
- Chubut: 8%
- Buenos Aires: 6%
- Mendoza: 5,8%
Incluso provincias de peso económico significativo quedaron en terreno negativo, reflejando la magnitud del deterioro fiscal.
Margen limitado hacia adelante
En este escenario, San Juan conserva una posición relativamente sólida, pero con un margen de maniobra cada vez más acotado. La combinación de mayores gastos, menor crecimiento de ingresos y reducción de transferencias nacionales configura un panorama exigente para los próximos meses.
El equilibrio se sostiene, pero ya no con la holgura del año anterior. La evolución de la recaudación y las decisiones en materia de gasto serán determinantes para definir si la provincia logra mantener ese resultado o se suma a la tendencia nacional.