“Este año se han desplazado alrededor de un millón de personas en lo que tiene que ver con el país”, señaló Milla, quien remarcó que la comparación se realiza con 2023, el último año en el que el calendario volvió a presentar un fin de semana largo por el 17 de agosto.
Más turistas, pero estadías más cortas
El incremento en la cantidad de viajeros no se tradujo en una mayor permanencia. Según explicó Milla, la estadía promedio fue de dos días, mientras que en años anteriores había superado ese registro.
A pesar de ese acortamiento, el movimiento generó un importante nivel de consumo. El gasto promedio rondó los $115.000 por persona durante el fin de semana largo, de acuerdo con los datos analizados por el sector comercial.
El impacto alcanzó a distintas actividades vinculadas al turismo, principalmente alojamientos, gastronomía y comercios, que se benefician del movimiento generado por los visitantes. Milla también destacó que una de las características de este fin de semana largo fue el fuerte turismo interno, con numerosos desplazamientos entre distintos puntos de la Argentina.
“El turismo genera todo este movimiento del comercio, la sinergia con la gastronomía, con la hotelería y son todos movimientos importantes para el desarrollo económico de cualquier lugar”, explicó el dirigente.
El balance nacional, de esta manera, muestra más personas viajando, aunque durante menos tiempo, con un gasto que permitió sostener el movimiento de las principales actividades vinculadas al turismo durante el feriado.