La novedad había sido anticipada por el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien anunció que se abría el proceso de inscripción para los establecimientos privados interesados en sumarse al sistema. Desde el Gobierno sostienen que el objetivo es ampliar la oferta de servicios, generar mayor competencia y facilitar el acceso de los conductores a las revisiones obligatorias.
La reforma se complementa con otros cambios introducidos meses atrás por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger. Entre ellos se encuentra la ampliación de los plazos para realizar la primera revisión de los vehículos cero kilómetro y la eliminación de algunos trámites administrativos vinculados al sector automotor.
Para poder operar dentro del nuevo esquema, los talleres deberán cumplir una serie de exigencias técnicas y contar con equipamiento específico. Entre los elementos requeridos figuran frenómetros, analizadores de gases y humo, detectores de holguras, alineadores ópticos de faros, dispositivos de control de amortiguación y dirección, medidores de ruido, herramientas para verificar neumáticos y equipos para controlar sistemas eléctricos y velocímetros.
Además, los establecimientos deberán remitir toda la información generada durante las inspecciones al sistema informático que administrará la Secretaría de Transporte, garantizando la trazabilidad y el control de los datos.
Si bien la normativa ya entró en vigencia, la implementación efectiva dependerá también de la adhesión y adecuación de cada jurisdicción, que deberá definir cómo incorporará el nuevo esquema dentro de su sistema de control vehicular.