Ella (la víctima) aclaró que jamás dio el consentimiento para que esas dos personas ingresaran. "Yo cerré la puerta con cerrojo. Nunca me voy a olvidar. Ingresé al baño y cuando salí estuve con Fernando. En ese momento ingresaron", la mujer manifestó que ella estaba segura de que las personas habían ingresado antes a la habitación.
"En ese momento comenzaron a insultarme y a denigrarme. Gorda, hacenos la fiesta. Puta, maricona..." Ahí fue cuando "el santiagueño" me sacó las zapatillas y "el pipo" me sacó la remera. Él (el pipo) empezó como loco a insultarme y a decirme cosas. En un momento confié. F, me decía que me quedara tranquila que estaba todo bien, pero yo me puse mal. Ellos se apartaron del lugar y salieron de la habitación. Le dije a F, que me sentía mal, que por qué pasaba lo que estaba pasando. Que no quería que pasaran así las cosas", relató.
Fue allí cuando, los hombres volvieron a ingresar. Pipo volvía con una botella de cerveza. "Con el pico de la botella me lastimó todo el labio (la golpeó), me agarraba del pelo y me obligaba que le hiciera sexo oral". El otro hombre la forzó para mantener otro tipo de relaciones con ella. "Tengo una discapacidad en la cadera. No podía sacármelo de encima", cuenta consternada.
Entonces, relató que entre los tres hombres comenzaron a forzarla para tener relaciones. Cuando terminó toda la pesadilla, la víctima buscó su ropa. "Escuché que arrancaron el auto y no sabía si quedarme ahí o irme. No sabía qué hacer. Yo estuve en estado de ebriedad como les dije a los jueces, pero yo iba en mi cabeza con la intención de avisarle a la policía, pero tenía miedo. Tenía miedo de terminar muerta".
Este relato no sirvió para que los jueces Javier Figuerola, Fernando Echegaray y Federico Rodríguez. Aunque la Fiscalía había pedido 11 años de cárcel para Fernando Salinas, Anibal (pipo) Aciar y Claudio (el santiagueño) Ardiles, la respuesta de los magistrados fue la absolución.