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En San Juan, más de la mitad de los chicos de 8 años tiene celular propio
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En San Juan, más de la mitad de los chicos de 8 años tiene celular propio

El dato surge del informe "Celulares: ¿prohibir o no prohibir?", elaborado por Argentinos por la Educación con datos del operativo Aprender 2024.

A los 8 años, muchos niños sanjuaninos ya tienen un teléfono celular en sus manos. Según el informe nacional "Celulares: ¿prohibir o no prohibir?", elaborado por Argentinos por la Educación, el 53% de los alumnos de tercer grado de primaria en la provincia posee un celular propio, una cifra que refleja cómo la tecnología forma parte de la vida cotidiana desde edades cada vez más tempranas.

El estudio, realizado por Andrea Goldin (CONICET y Universidad Torcuato Di Tella), junto a Martín Nistal y Tomás Besada, analizó los datos del operativo Aprender 2024 y reveló que, a nivel nacional, el 59% de los chicos de 8 años tiene un teléfono móvil propio. Además, un 23% utiliza el celular de alguno de sus familiares y apenas el 18% no tiene acceso a uno.

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En el caso de San Juan, los números muestran que la provincia se encuentra levemente por debajo del promedio nacional. Sin embargo, el acceso continúa siendo elevado: más de la mitad de los niños que cursan tercer grado ya cuenta con un dispositivo personal.

El debate que divide a las escuelas

La masificación del uso de celulares en la infancia abrió un debate que hoy atraviesa los sistemas educativos de todo el mundo: ¿deben prohibirse los teléfonos móviles en las aulas?

La respuesta, según los especialistas, no es tan sencilla. Si bien numerosas investigaciones internacionales demostraron que las restricciones reducen las distracciones y disminuyen el uso del celular durante la jornada escolar, los resultados respecto a las mejoras en el rendimiento académico son dispares.

Algunos estudios detectaron mejoras moderadas en estudiantes con bajo desempeño o pertenecientes a sectores más vulnerables, mientras que otros no encontraron cambios significativos en los aprendizajes, incluso en países que implementaron prohibiciones estrictas.

Menos distracciones, pero no necesariamente mejores notas

El informe sostiene que existe evidencia sólida sobre un aspecto: cuando las escuelas limitan el uso de los celulares, disminuyen las interrupciones en clase y el tiempo que los estudiantes pasan utilizando los dispositivos.

Sin embargo, esto no implica automáticamente mejores resultados académicos. Las investigaciones también arrojan conclusiones diversas sobre otros aspectos como la convivencia escolar, el bienestar emocional y la reducción de situaciones de bullying.

¿Prohibir o enseñar a usar?

La regulación del uso de celulares en las escuelas es una tendencia creciente a nivel mundial. Según datos de UNESCO, menos del 25% de los países contaba con restricciones formales en 2023, mientras que en 2026 la cifra se acerca al 60%.

En Argentina, al menos 11 jurisdicciones ya avanzaron con leyes, resoluciones o protocolos propios. Algunas prohíben su uso en determinados niveles educativos y otras los permiten únicamente con fines pedagógicos y bajo supervisión docente.

Para Andrea Goldin, investigadora del CONICET y coautora del informe, el debate no debería centrarse únicamente en la prohibición.

"Prohibir o no prohibir, esa es la cuestión. Considero que no hay que dejarse deslumbrar por las tecnologías, sino aprender a usarlas con objetivos pedagógicos claros, no que ellas nos usen a nosotros", señaló.

En la misma línea, la especialista en educación y cuidados digitales, Lucía Fainboim, advirtió sobre la naturalización del acceso temprano a los teléfonos móviles.

"Me preocupa que hayamos naturalizado que un niño de ocho años tenga un celular propio. Las plataformas piensan al niño como usuario y consumidor. Los adultos tenemos que pensarlos como niños que merecen una infancia plena", afirmó.

Por su parte, Melina Masnatta, experta en tecnología educativa, sostuvo que el verdadero desafío está en acompañar el uso de las herramientas digitales y no únicamente en restringirlas.

Un desafío para las familias y las escuelas

Los datos muestran que el celular ya forma parte de la infancia sanjuanina. Más allá de las discusiones sobre prohibiciones, los especialistas coinciden en que el desafío pasa por construir acuerdos entre familias, docentes y escuelas para promover un uso responsable de la tecnología.

Porque la pregunta ya no parece ser si los niños tendrán acceso a un celular, sino cómo aprenderán a convivir con él.

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