Cuando ocurrió el hecho, hubo revuelo en la provincia. Una vecina había llamado a la Policía para decir que un hombre se había llevado a las niñas en una camioneta, que no era la primera vez y que "hacía cosas malas" con ellas. Parece que la mujer se enteró de la situación porque su hija era amiga de una de las víctimas.
Luego del llamado al 911, un gran operativo para ubicar a las menores se realizó en el Este y abarcó varios departamentos. El sujeto las tuvo cautivas por más de 17 horas hasta que finalmente fueron halladas; habían sido abandonadas por el maleante, en una de las avenidas más transitadas del departamento Caucete. Más tarde, los uniformados lo atraparon y quedó preso desde ese momento.
La Justicia lo imputó por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal. Este procesamiento se produjo en octubre de 2019, ya que las pruebas en su contra eran concluyentes. En aquel momento, la madre de las nenas se había puesto al frente de la búsqueda y no había demasiada culpa que endilgarle, pero todo cambió cuando el juez del Tercer Juzgado de Instrucción, Guillermo Adárvez, la imputó por exhibiciones obscenas tras el testimonio de las menores, aunque no quedó presa.
Tiempo después se conoció, a raíz de nuevos descubrimientos que la mujer era cómplice de las acciones ultrajantes del Chingolo. Entonces, la Justicia, con pruebas suficientes para pensar que ella tuvo que ver con todo el episodio, la imputó nuevamente por complicidad.
El juicio comenzará este lunes a las 9 de la mañana.