La demanda creció, pero también la conciencia
Lo primero que señaló Merlo es que el aumento en la cantidad de personas que piden ayuda no debe leerse solo como un aumento del consumo. "Nosotros tenemos una alta demanda y cada vez va creciendo más, pero no significa, más allá de que ha aumentado el consumo, que también ha aumentado el conocimiento y el poder llegar de la gente", aclaró.
Antes, explicó, el tema era tabú. No se tocaba, no se hablaba, no se decía. "Ahora hemos logrado, a través de campañas de concientización y de prevención que hacemos en territorio, que la gente empiece a hablar del tema, que toquen conciencia y que puedan empezar a pedir ayuda", destacó. Ese cambio cultural, aunque lento, es uno de los avances más importantes de los últimos años.
13 años: el dato que más preocupa
En el COFEDRO se presentaron estadísticas que marcan una tendencia que se repite de punta a punta del país. La edad promedio de inicio en el consumo de sustancias bajó. "El año pasado era 14, ahora tenemos entre 12 y 13 años. La edad promedio de inicio es 13", confirmó Merlo con una seriedad que no necesita adornos.
En la provincia, los chicos de 13 y 14 años ya registran consumo de alcohol. "Por lo menos a esa edad ya han probado, aunque sea una vez, el alcohol", dijo. Y aclaró que no siempre se trata de alcoholismo ni de consumo problemático en esa etapa, pero que el contacto temprano con el alcohol es una puerta que hay que cerrar antes de que se abra. "No hay todavía una situación de alcoholismo, pero es un consumo social. No solamente se compran las bebidas sin alcohol, también estamos hablando de la cerveza, el Fernet o el Vodka."
Los estudios realizados en todas las provincias mostraron que la prevalencia de consumo en adolescentes se concentra principalmente en el alcohol, las bebidas energizantes y el vapeo, seguido por el tabaco y las sustancias ilícitas. Y algo más: los adolescentes que consumen buscan ayuda principalmente en sus amigos y en sus madres.
El alcohol: la droga que nadie llama droga
Merlo se metió de lleno con el alcohol. Sin eufemismos y sin rodeos. "El consumo de alcohol no es natural, ni es bueno, ni nada por el estilo. Es una droga, sí, porque está socialmente aprobada, como el tabaco. Están aprobados, pero son dañinos de todos modos", afirmó.
La funcionaria describió cómo el alcohol está instalado en todos los espacios sociales, sin distinción de clase. "Si vamos a hablar de los eventos festivos, Navidad, Año Nuevo, una comunión, un bautismo, un cumple, no solamente se compran las bebidas sin alcohol. Hay un montón de situaciones socialmente que todos compartimos, sea la clase social que sea, donde el alcohol está totalmente instalado y naturalizado", señaló.
El desafío, entonces, no es solo hablar de drogas ilegales. Es también animarse a cuestionar lo que está naturalizado. "Lo importante es empezar a tomar conciencia de los daños que ocasiona la droga y dejar de naturalizarla", insistió Merlo.
No es un problema de barrios marginales
Merlo fue enfática en romper uno de los mitos más arraigados sobre el consumo problemático: la idea de que es un fenómeno ligado exclusivamente a la pobreza o a los sectores más vulnerables. "No se puede asociar solamente a un contexto. No hay una clase social que consuma más o menos. Está muy naturalizado en todos los espacios de la sociedad", remarcó.
En su trabajo cotidiano se encuentra con testimonios de familias de muy buen nivel económico afectadas por el consumo y sus consecuencias. La realidad, dijo, es que el problema atraviesa todos los sectores, y eso obliga a pensar las políticas de prevención de manera mucho más amplia e inclusiva.
El vapeo: de moda a problemática instalada
Otro de los temas que preocupa con fuerza es el vapeo. Merlo fue directa: ya no es una tendencia pasajera entre adolescentes. "Es un consumo que ya está superando y está llegando a uno de los primeros lugares del ranking en cuanto a las sustancias consumidas. Es impresionante y está por encima a nivel nacional", advirtió.
Lo que agrava la situación es que los dispositivos de vapeo no solo contienen nicotina. "No solamente le colocan sustancias que ya de por sí son problemáticas, sino que ya pasó a ser una problemática directamente", explicó. Desde la Dirección ya están trabajando el tema con fuerza, incluso en clubes deportivos donde el consumo de estos dispositivos también se está detectando entre jóvenes.
Las apuestas: el consumo problemático que llegó por la pantalla
Uno de los consumos problemáticos más nuevos y que más está creciendo no tiene que ver con sustancias: son las apuestas deportivas online. Merlo fue clara al respecto: "La ludopatía en adultos y los consumos problemáticos digitales son consumos problemáticos digitales, y entran dentro de la órbita que nosotros trabajamos."
De hecho, desde la Dirección están trabajando muy fuerte en los clubes deportivos precisamente por el vínculo que existe entre el deporte y las apuestas. "Estamos trabajando muy fuerte también en los clubes deportivos con las apuestas deportivas", confirmó. Todo lo que genera adicción y afecta la vida de una persona, explicó, entra dentro del campo de acción de su área.
Bebés con abstinencia: la alarma que pocos ven
Quizás el dato más impactante que compartió Merlo fue el relacionado con los bebés. "Hemos notado un incremento en cuanto a los bebés que nacen con sustancia en sangre, con abstinencia, y eso realmente las cifras son alarmantes a nivel nacional", reveló.
El problema tiene dos caras. Por un lado, hay embarazadas que consumen durante todo el embarazo. Por el otro, hay poca detección de parte del sistema médico. Desde 2025, la Dirección comenzó a capacitar a ginecólogos, obstetras, neonatólogos y enfermeros para que puedan detectar situaciones de consumo en las primeras consultas y activar protocolos de derivación. "Tratar de que esa mamá llegue al momento del parto lo más limpia posible", sintetizó Merlo.
El trabajo se hace de manera conjunta entre el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano y el Ministerio de Salud, con las áreas de Materno-Infancia y Neonatología de los hospitales, la Dirección de Género, Hogares Viraca y la Asociación de Damas de Casa. "Esta mañana estuve reunida con la directora de Género, con Hogares Viraca, con la Asociación de Damas de Casa, porque todos abordamos la misma población de mujeres", contó.
Sobre por qué muchas mujeres embarazadas no llegan a pedir ayuda, la titular de la cartera fue directa: "La mujer siempre es muy señalada. La mujer que sufre violencia, la mujer que consume, la mujer que está pasando por alguna situación. Entonces es darle esas herramientas y tratar de lograr que ellas también busquen ayuda en los distintos espacios, tanto públicos como privados." El mensaje hacia las familias también fue claro: si tienen una embarazada cercana en situación de consumo, pueden pedir ayuda por ella.
La provincia cuenta con una red de tratamiento que acompaña a la persona en todas las etapas del proceso. Merlo explicó que existen distintas modalidades: el tratamiento ambulatorio simple, el ambulatorio intensivo —que funciona como un centro de día donde el paciente permanece durante toda la jornada pero regresa a su casa por las noches— y dos casas convivenciales para quienes necesitan una contención más profunda: Proyecto Juan, destinada a hombres, y Mayra del Carmen, destinada a mujeres, donde algunas incluso ingresan junto a sus hijos.
En todos los casos, el abordaje es integral. "Atravesamos todos los efectos de la persona: lo deportivo, lo laboral, lo terapéutico, lo educativo, lo cultural, lo religioso", detalló la funcionaria. Las terapias son individuales, familiares y grupales, porque la directora fue clara en algo que muchas veces se olvida: la persona que consume no es la única que sufre. "El que lo padece es el círculo íntimo y más cercano. Hay que trabajar y preparar a la familia también", subrayó.
Y sobre quienes ya están dentro del sistema, la directora de fue alentadora: una vez que pasan las primeras dos o tres semanas, los propios pacientes no quieren irse. "El nivel de contención que reciben, el acompañamiento, la escucha y todo lo que se trabaja en el plan terapéutico fortalece mucho a la persona", cerró.
"Atravesamos todos los efectos de la persona: lo deportivo, lo laboral, lo terapéutico, lo educativo, lo cultural, lo religioso", describió. Las terapias son individuales, familiares y grupales, porque el consumo no solo afecta a quien lo padece. "La persona que está en terapia no es la única que tiene el problema de consumo. El que lo padece es el círculo íntimo y más cercano. Hay que trabajar y preparar a la familia también", subrayó.
Y sobre la evolución de quienes ingresan al tratamiento, fue alentadora: "Siempre cuesta un poquito el ingresar, tomar la decisión. Pero una vez que ya están en el tratamiento y transcurren unas dos o tres semanas, ellos mismos no se quieren ir del lugar. Porque el nivel de contención que reciben, el acompañamiento, la escucha, todo lo que se trabaja con ellos en el plan terapéutico, fortalece mucho a la persona."
Un problema que necesita a toda la sociedad
Al cierre de la entrevista, la licenciada dejó un mensaje que apunta más allá del Estado y de su dirección. "Esto es un trabajo comunitario. Si bien hay un gobierno, hay un ministerio y hay una dirección que abordamos terapéuticamente y socialmente la problemática, también necesitamos el compromiso de toda una sociedad que nos ayude a llevar adelante esto, a sacar adelante la mayor cantidad de chicos y evitar estas edades tan tempranas de inicio", cerró.
Y para quienes reciben información en jornadas de prevención o a través de los medios, tiene un pedido puntual: "Que sean agentes multiplicadores de esa información. Que sean muchas personas y que tengan esa herramienta y que la puedan reproducir." Porque en este tema, cada persona informada puede marcar la diferencia.