La agresión tuvo lugar en la vivienda de la pareja en Caucete, donde una joven de 31 años fue brutalmente atacada por Torres, de 23 años. La víctima, que se encontraba en grave estado tras el ataque, fue inicialmente presentada por los familiares del agresor como alguien que se había descompensado. Sin embargo, los relatos de los niños, de 8 y 5 años, cambiaron radicalmente la dirección del caso.
Los hermanos testificaron en Cámara Gesell, y sus declaraciones fueron fundamentales. El niño de 8 años relató que se encontraba despierto durante el ataque y que presenció cómo su tío golpeaba a su pareja. Por su parte, la niña de 5 años contó que su madre, la hermana del agresor, la despertó y le dijo que su tío había pegado a su tía, indicando la necesidad de abandonar rápidamente el lugar.
La fiscal de CAVIG, Daniela Pringles, solicitó urgentemente la autorización para que los niños pudieran declarar y pidió la intervención de la Dirección de la Niñez (102) para resguardar a los menores en su entorno familiar.
A pesar de los intentos de la familia del agresor por desvincularlo de la situación, el testimonio de los niños, junto con las pruebas presentadas por la fiscalía, fueron decisivos para que el tribunal tomara la decisión de condenar a Torres a una pena de 10 años de prisión efectiva.