De esta forma, el sujeto zafó de recibir una pena de entre 10 y 15 años de prisión ya que hasta hace un puñado de días la Fiscalía sostenía que se trató de una tentativa de femicidio en Ciudad, pero finalmente la versión terminó mutando a un hecho accidental en medio de una práctica sexual, según consigna Diario Uno.
Tres versiones
En la noche del 26 de febrero pasado una joven de 21 terminó internada inconsciente tras sufrir una asfixia con una soga. Su novio, Ariel Moya, declaró en la causa y aseguró que cuando llegó al inmueble donde convivían se encontró con su pareja que estaba intentando quitarse la vida, por lo que intentó salvarla.
Sin embargo, comenzaron a sospechar de él. El Cuerpo Médico Forense (CMF) determinó que las lesiones que la soga dejó marcadas en el cuello de la víctima habían sido efectuadas por otra persona. Otro punto clave fue que cuando la chica recuperó la consciencia en el hospital comenzó a pedir auxilio y gritó que la querían matar -así lo declaró su madre y una médica de guardia-. En tanto que un psicólogo que atendía a la mujer afirmó que no tenía tendencias suicidas.
El caso se tornó nebuloso cuando la propia víctima declaró que no se acuerda de lo que ocurrió ese día, pero igual el psicólogo fue acusado por tentativa de homicidio agravado por mediar violencia de género y quedó preso.
En los primeros días de este mes, el hombre volvió a declarar y dijo lo que realmente ocurrió. Mantuvo una práctica sexual llamada bondage, que consiste en atar, esclavizar y someter a la pareja. En un momento se excedió con la soga y terminó asfixiando sin querer a la mujer. Esta versión fue avalada por los peritos que determinaron que la víctima no presentaba indicios psicológicos de ser víctima de violencia de género.
Antes de ser capturado en los primeros días de marzo, el psicólogo utilizaba las redes sociales -principales Instagram o Youtube- para subir contenido hablando de aspectos psicológicos de la vida y, principalmente, de las relaciones amorosas.
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