La decisión vuelve a poner la atención sobre una figura que, desde hace años, construyó una importante presencia en redes sociales. Riveros Alday no encaja fácilmente en la categoría de influencer tradicional. Su contenido mezcla mensajes religiosos, reflexiones personales, denuncias, reclamos sociales, críticas a instituciones, indirectas, transmisiones en vivo y publicaciones con tono humorístico.
Esa combinación le permitió formar una audiencia propia en San Juan, donde cada una de sus intervenciones suele generar repercusiones, adhesiones y también cuestionamientos.
La causa se originó por publicaciones en las que vinculó a Martínez con presuntos hechos de corrupción y con la causa por desvío de fondos que tuvo como protagonista al extesorero policial Oscar Vanetti. Durante el juicio se acreditó que el exjefe policial nunca estuvo imputado en ese expediente y que Riveros Alday no presentó pruebas que respaldaran esas afirmaciones.
Aunque la Justicia consideró que existieron expresiones injuriantes y dictó una condena, decidió no avanzar sobre su actividad digital. De esa manera, el expolicía conservará el manejo total de sus perfiles y podrá continuar generando contenido como lo hizo hasta ahora.
Los fundamentos completos de la sentencia se conocerán el próximo 24 de junio. Mientras tanto, el caso deja una discusión abierta sobre los límites entre la opinión, la crítica pública y la responsabilidad de quienes utilizan las redes sociales como principal herramienta de comunicación.