Morante subrayó la importancia de reunir a diferentes profesionales en una misma mesa para discutir las múltiples miradas sobre el cannabis medicinal. Este enfoque colaborativo es esencial para establecer prácticas basadas en evidencia y asegurar la seguridad y eficacia en el tratamiento de diversas patologías.
Por su parte, la Dra. Silvia Kochen destacó la antigüedad del uso del cannabis y la necesidad de construir una base sólida de evidencia científica. "El saber es el camino", enfatizó Kochen. "En neurociencias, trabajamos intensamente en cómo se construye esta evidencia."
Kochen presentó experiencias clínicas con pacientes que padecen epilepsias, insomnio, Parkinson, trastornos de ansiedad, y destacó el uso del cannabis como una opción para ayudar a personas a dejar drogas peligrosas como la nicotina y el alcohol. "No hay reportes de muertes por el uso de cannabis y sus efectos adversos son mínimos, lo que lo convierte en una molécula prometedora para trabajar", añadió Kochen.
La capacitación abordó también su aplicación en casos de autismo y otros trastornos neurológicos, donde se observan mejoras significativas en la conectividad y calidad de vida de los pacientes.