Un reflejo fiel de este espíritu colectivo quedó plasmado en el mensaje de una de las tantas colegas que se sumó a la causa. Desde un centro de estética, compartieron una sentida reflexión en sus redes para motorizar la ayuda: "Creemos firmemente en la magia de la solidaridad entre emprendedoras: en cómo el esfuerzo de una se vuelve fuerza para la otra, y cómo juntas crecemos más lejos de lo que podríamos solas". Conmovida por la situación, la esteticista aportó un servicio de manicuría para la rifa y sumó: "Apoyarnos es la forma más hermosa de transformar vidas, de tejer redes que nos protegen y nos impulsan. Más que un servicio, somos comunidad".
Due a la gran cantidad de obsequios y a la magnitud de los premios, las ceramistas definieron la logística del sorteo. Pusieron a la venta un total de 500 números con un valor de $10.000 cada uno. Según explicaron las propias organizadoras, la cantidad de obsequios es tan alta que "comprando un solo número ya tenés un 20% de chances de ganar un premio", una proporción inusual para este tipo de iniciativas y que demuestra la envergadura del aporte colectivo.
Sin embargo, el objetivo de las talleristas va más allá de cubrir sus propias deudas. Su intención es que esta enorme vidriera digital sirva también para impulsar a quienes las ayudaron en su peor momento. Por este motivo, la dinámica de la rifa incluirá requisitos de participación orientados a que los usuarios conozcan, sigan y apoyen a cada uno de los proyectos que donaron los premios.
"Siempre que hagamos las cosas con cariño, con amor y con empatía, vamos a llegar muy lejos. Unidos somos muy fuertes", reflexionó la emprendedora al cierre de su mensaje, transformando un millonario golpe delictivo en una inspiradora lección de asociativismo, bajo la premisa que compartieron sus pares en las redes: "Porque cuando nos unimos, todas ganamos".