A 34 años del femicidio de María Soledad: "A mi hija la mataron física y moralmente"
En la noche del viernes 7 de septiembre de 1990, en la provincia de Catamarca, María Soledad Morales, quien cursaba el 5° año de la secundaria, asistió a la discoteca Le Feu Rouge, en donde se organizaba una fiesta con el fin de recaudar fondos para el viaje de egresados de su curso en el Colegio del Carmen y San José. Sus padres le habían dado permiso de quedarse a dormir en la casa de una compañera, y María Soledad les dijo que volvería alrededor de las 16:00 del siguiente día, pero no fue así. En la madrugada del 8 de septiembre, entre las 03:00 y 03:30, Luis Tula, un individuo maduro que –según relatos de compañeros–, era su novio, la recogió en la discoteca donde se celebraba la fiesta de su promoción de bachilleres y la invitó a otra discoteca llamada “Clivus”. Allí la presentó a otros individuos, hijos de funcionarios políticos y policiales de la provincia, entre los que se encontraba Guillermo Luque y, de acuerdo con testimonios de empleados de la discoteca, salió de allí «obnubilada», acompañada de varios hombres que la subieron a un vehículo. Nunca más sería vista con vida.