Según la información aportada, cuando el efectivo llegó al domicilio, el sujeto lejos de acatar la intervención le arrojó agua hirviendo. La situación escaló rápidamente y, en medio del episodio, el hombre habría sacado una cortapluma y se abalanzó sobre el policía.
Durante el forcejeo, el agresor logró darle tres puntazos en la espalda. El chaleco antibalas que llevaba colocado amortiguó los impactos y evitó que las lesiones fueran de mayor gravedad. Sin embargo, un cuarto ataque alcanzó al agente en la zona del bajo vientre.
Tras el violento episodio, otros efectivos intervinieron y lograron reducir al agresor, que fue trasladado hasta la Seccional 7ª, donde quedó a disposición de la Justicia.
El policía herido, cuya identidad no fue informada, recibió asistencia médica luego del ataque. De acuerdo con los primeros datos conocidos, se encuentra fuera de peligro.
La intervención se originó a partir de un conflicto familiar y ahora la Justicia deberá determinar las circunstancias exactas del ataque y la situación procesal del hombre detenido.