Al llegar al lugar, el agente Nahuel Rodríguez encontró a la pequeña en estado semiinconsciente y con serias dificultades para respirar. Aunque en el comercio ya le habían practicado maniobras de primeros auxilios, la niña no respondía y la ambulancia aún no llegaba.
Frente a la gravedad de la situación, el oficial subinspector Diego Aballay ordenó el traslado inmediato al Hospital Rawson en un móvil policial, conducido por el cabo Lucas Vera.
Durante el recorrido, Rodríguez continuó practicándole maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) en la parte trasera del patrullero, acompañado por la madre de la menor, de 32 años.
El esfuerzo dio resultado: antes de llegar al hospital, la niña comenzó a reaccionar y recuperó signos vitales, lo que permitió que ingresara al centro de salud en mejores condiciones.
Una vez en el Hospital Rawson, el personal médico completó las tareas de estabilización. La pequeña quedó internada en observación, fuera de peligro y acompañada por su madre.
El episodio puso de manifiesto la importancia de la rápida intervención de los efectivos policiales y de la capacitación en maniobras de reanimación, que en esta oportunidad fueron determinantes para preservar la vida de la niña.