Cabe destacar que el valor de la nafta y el gasoil se determina a partir de una combinación que contempla el precio internacional del barril Brent —utilizado como referencia en el país y hoy en USD 105—, los procesos de refinación, el tipo de cambio, tributos nacionales como los impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono y gastos de logística y comercialización. El amortiguador de YPF consiste en no trasladar los incrementos del crudo. Los factores restantes pueden, eventualmente, hacer que suban los combustibles.
En efecto, la actualización de los impuestos repercute de manera directa en el costo de cargar combustible, tanto para usuarios particulares como para empresas que emplean combustibles líquidos. Aunque el alza es acotada en valores absolutos, incide en los costos de rubros como el transporte y la logística, que tienen una relación directa con el precio del gasoil.
Con una cuota de mercado que supera el 50%, la petrolera estatal suele fijar los precios más bajos en las estaciones de servicio, lo que impulsa a las demás empresas a modificar su política en base a estos movimientos.
Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, la suba en los surtidores argentinos fue cercana al 25 por ciento. Las complicaciones para transitar el estrecho de Ormuz -por dónde pasa el 20% del petróleo y el gas a nivel mundial-, las restricciones en los puertos iraníes y la falta de acuerdo entre las dos naciones volvieron a ejercer presión sobre el precio del petróleo, que se mantiene elevado por un período mayor al estimado por la mayoría de los especialistas.