Todo comenzó con un llamado al 911 por un episodio de violencia familiar. Al llegar al domicilio, personal del Comando Urbano entrevistó a Roberto Carlos Albarracín, de 36 años, quien denunció que su hermano, Sergio Ariel Albarracín, de 38, lo había encañonado y amenazado de muerte antes de escapar del lugar.
Mientras intentaban reconstruir lo sucedido, el denunciante les comentó a los policías que su hermano estaría vinculado con distintos delitos y que solía ocultar elementos de procedencia ilícita en el terreno. Con su autorización, los efectivos revisaron distintos sectores de la propiedad.
Fue entonces cuando encontraron 22 plantas de marihuana de gran tamaño y otras siete que estaban en proceso de secado. Ante el hallazgo, convocaron al Departamento Drogas Ilegales, que realizó las pruebas correspondientes y confirmó que se trataba de cannabis.
El procedimiento abrió dos caminos judiciales. Por un lado, el material vegetal quedó secuestrado y la investigación pasó al ámbito de la Justicia Federal. La auxiliar fiscal Mariana Gauto ordenó el decomiso y el inicio de las actuaciones por una posible infracción a la Ley de Estupefacientes 23.737.
Por otro, la denuncia por las amenazas continuó en la Justicia provincial. El ayudante fiscal Daniel Tejada dispuso que Roberto Albarracín se presentara en la dependencia policial correspondiente para formalizar la denuncia penal contra su hermano.
Sergio Ariel Albarracín no había sido localizado al momento de conocerse el procedimiento y continuaba siendo buscado por la Policía.