Los hermanos Conte Grand tienen ciudadanía italiana. Ambos compartían la misma profesión: podología, carrera que cursaron en la Universidad de Buenos Aires (UBA)
Ambos viajaban para visitar a su otro hermano, quien se encuentra radicado en Sevilla y fue padre hace unos tres meses.
Ana, la víctima, vivía en la Argentina y estaba de visita por el país ibérico; la familia es oriunda de San Juan. El siniestro, catalogado como una de las mayores tragedias ferroviarias recientes en Europa, dejó un saldo -hasta el momento- de 69 muertos y más de un centenar de heridos.
Jeremías describió la secuencia del accidente. “Primero, el vagón se movió de lado, empujándome fuera de mi asiento. Luego me arrastró hacia el pasillo. Ahí fue donde sentí el primer impacto, que me hizo dar un salto. Pensé ‘Se acabó’. Poco después, todo el tren cayó encima de nosotros. Sentía que daba vueltas, sentía cómo el tren me golpeaba, era como si me estuviera atropellando. Primero, parecía que me arrastraba cada vez más abajo, luego más arriba”, enumeró.
Agregó además que vio a su hermana fallecida. “Tenía los pies aplastados. Me giré. Vi a mi hermana, y ya estaba muerta. Cuando llegaron los paramédicos, dije inmediatamente ‘Revísenla, veo que ya no respira’. No recuerdo cómo me sacaron. Tenía muchísimo dolor. Estaban llevando a la gente y no podían levantarme. Me sedaron enseguida. En esos momentos, estás en estado de shock, tratando de asimilar lo que pasó”.
Por su parte, la madre de ambos, quien durante la entrevista no apartaba la vista de su hijo, acotó: “Casi pierdo a un hijo. Mi hija, en cambio, se ha ido. Tiene 33 años, la consideran desaparecida, pero aún no encontraron su cuerpo, no sabemos nada de ella, la perdimos”.
El choque ocurrió a las 8:53 (hora local) del miércoles, cuando un tren de Renfe embistió a una formación de la empresa Iryo. Algunos vagones cayeron por un terraplén, lo cual complicó las tareas de auxilio.
El jueves último también se confirmó la muerte de otro argentino, Agustín Randazzo, de 51 años. El hombre, residente en España desde 2002, viajaba por motivos laborales en el octavo vagón de una de las formaciones siniestradas. Murieron al menos 69 personas.