Al no poder identificar la causa de la muerte, el caso llegó a la Fiscalía local que ordenó una autopsia. En primera instancia, no se pudieron obtener resultados concluyentes sobre el motivo del deceso y se solicitaron estudios complementarios que arrojaron un dato revelador: había signos de posible abuso sexual.
Por este motivo, la Fiscalía ordenó ampliar la causa y elaborar una averiguación completa acerca de la vida del pequeño y detallar cómo fue el trato de sus padres, la alimentación y si tuvo afecciones anteriores. La nueva investigación puso el foco en los padres, ya que si bien los informes preliminares indican que no murió como consecuencia directa de un presunto abuso sexual, sí puso sobre la mesa la posibilidad de haber sufrido golpes, maltratos y abuso infantil de parte de sus progenitores.
Por el momento ni el padre ni la madre fueron imputados ni se presentaron cargos, pero la fiscalía continuará con la investigación para descartar o confirmar esta posibilidad mientras se realizan los estudios complementarios que pudieran evidenciar una enfermedad preexistente en el menor que fuera el motivo de la muerte.