La primera denuncia data de agosto de 2024, cuando una joven de 23 años lo acusó por lesiones leves agravadas por violencia de género. Tras la denuncia, se aplicaron medidas de protección, pero un mes después la víctima se retractó y el proceso quedó paralizado.
Paralelamente, otra expareja lo denunció por tres años de violencia psicológica, económica, física y sexual. Según la causa, Deiana era celoso y posesivo, y repetía insultos como “mogólica, cu....., negra, hdp”. La investigación reveló que también había agredido a su exesposa en 2016, cuando ella tenía 13 años y él 23.
Durante la investigación, Deiana amenazó a la fiscal, la fotografió y la denunciaba como “corrupta”. Además, entorpeció el proceso judicial al comunicarse con testigos. La causa se formalizó entre septiembre y octubre de 2024, con prisión preventiva y domiciliaria, en un proceso que se extendió por ocho meses hasta junio de 2025.
El caso tiene un final trágico: la última víctima se quitó la vida. Pese a ello, la investigación permitió recolectar pruebas y testimonios claves que llevaron a la condena del acusado.
La sentencia representó un hito judicial en violencia de género, destacando la gravedad de los ataques de Deiana no solo contra sus víctimas, sino también hacia profesionales que formaban parte de la investigación como su propia abogada.