Uno de los principales objetivos de estos controles es evitar que los teléfonos celulares lleguen a manos de las personas privadas de la libertad. En menor medida, también se intenta ingresar estupefacientes y otros elementos que están prohibidos dentro del establecimiento.
Uno de los procedimientos recientes permitió detectar a una visitante que intentaba ingresar un teléfono celular escondido entre los elementos que llevaba destinados a una persona privada de la libertad.
El dispositivo fue descubierto durante los controles previos al ingreso a los sectores de alojamiento y quedó secuestrado. El caso volvió a poner en evidencia las distintas estrategias utilizadas para intentar superar las medidas de seguridad.
Desde el Servicio Penitenciario señalaron que los controles no se limitan a revisar visualmente las pertenencias, sino que también cuentan con escáneres para personas y bolsos, además de personal especializado y capacitado para identificar situaciones sospechosas.
Los intentos de ingreso no se producen únicamente a través de las visitas. En distintas oportunidades también fueron detectadas maniobras desde el exterior del establecimiento, principalmente mediante personas que intentaron arrojar teléfonos celulares u otros elementos hacia el interior.
Estas situaciones obligaron a reforzar las recorridas en los sectores externos y a mantener controles permanentes para detectar los objetos antes de que lleguen a los pabellones. A esto se suman requisas internas en los distintos sectores del Penal y el trabajo de canes entrenados para detectar sustancias prohibidas, como parte del esquema preventivo.
Consultado por este medio, el director del Servicio Penitenciario Provincial, Carlos Suárez, explicó que durante los últimos meses se profundizó el trabajo de formación del personal encargado de las requisas y se incorporaron herramientas tecnológicas para mejorar los controles.
Según detalló, la combinación entre capacitación, experiencia de los agentes y utilización de escáneres permitió mejorar la detección de elementos que antes podían resultar más difíciles de encontrar.
Suárez destacó además que el personal fue adaptando los procedimientos a las nuevas formas de ocultamiento. Los agentes deben prestar especial atención a prendas, mercadería, calzado y objetos personales, ya que son algunos de los lugares donde suelen intentar esconder celulares o sustancias.
El funcionario también remarcó que la vigilancia se mantiene tanto durante el ingreso de visitantes como en los sectores internos y externos del establecimiento. La intención es detectar los elementos antes de que alcancen los pabellones, donde podrían afectar la seguridad y el funcionamiento del Servicio Penitenciario.
De esta manera, las requisas se convirtieron en uno de los principales mecanismos preventivos dentro del Penal de Chimbas, con controles permanentes, tecnología y personal especializado para enfrentar métodos de ocultamiento que, según las autoridades, se vuelven cada vez más ingeniosos.