La resolución judicial se conoció luego del acuerdo alcanzado entre la defensa y la Unidad Fiscal de Investigación Genérica, encabezada por la fiscal Daniela Pringles, quien durante la audiencia expuso cómo se desarrolló la investigación que permitió reconstruir la secuencia del ataque.
De acuerdo con la pesquisa, Rodríguez Marcoleta conducía un remís por avenida Alem cuando fue seguido por integrantes de la familia Páez. Las cámaras de seguridad incorporadas al expediente permitieron establecer que el vehículo de los acusados acompañó los movimientos de la víctima hasta llegar a la intersección con calle Benavídez, donde se concretó la emboscada.
Según sostuvo la Fiscalía, una vez que el remisero detuvo la marcha, los agresores se ubicaron delante del vehículo. En ese momento, Carlos Maximiliano Páez descendió armado con una pistola calibre .45, se dirigió hasta la ventanilla del conductor y efectuó un disparo que impactó en la zona de la pelvis. Antes de retirarse del lugar, también lo golpeó mientras lo increpaba.
Herido de gravedad, el trabajador logró pedir auxilio y fue asistido por vecinos, quienes lo trasladaron inicialmente a un centro de salud y luego al Hospital Guillermo Rawson, donde permaneció internado en estado delicado.
Durante la audiencia, la fiscal Pringles descartó las primeras hipótesis que habían surgido tras el ataque. Explicó que la investigación no permitió vincular el hecho con un intento de robo ni con enfrentamientos entre barras, sino que se trató de un conflicto de larga data entre las familias Rodríguez Marcoleta y Páez, quienes ya aparecen involucradas en distintos expedientes judiciales.
Como parte del acuerdo de juicio abreviado, Carlos Maximiliano Páez fue condenado a dos años y seis meses de prisión de cumplimiento condicional como autor del delito de lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego. Por su parte, Azarías Aarón Páez recibió una pena de un año y cuatro meses de prisión condicional por amenazas agravadas por el uso de arma, daño y participación en las lesiones graves ocasionadas a la víctima.
La representante del Ministerio Público Fiscal explicó que ambos recibieron condenas de ejecución condicional al no registrar antecedentes condenatorios, aunque remarcó que algunos de ellos ya aparecen vinculados a otras investigaciones penales en trámite.
La causa, sin embargo, continúa abierta. Thiago Páez Verón permanece prófugo y sobre él pesa un pedido de captura vigente. La Fiscalía confirmó que durante los allanamientos realizados días atrás no pudo ser localizado y que también se ordenó el secuestro del vehículo utilizado durante la agresión.
En esos procedimientos, además, fueron incautadas prendas de vestir que coincidirían con las utilizadas por los atacantes y que quedaron registradas en las filmaciones analizadas durante la investigación.
En paralelo al avance judicial, desde la Fiscalía informaron que Alejandro Ismael Rodríguez Marcoleta presenta una evolución favorable. El remisero ya fue extubado, no requiere asistencia respiratoria mecánica y pudo prestar declaración, una prueba considerada clave para el avance de la causa mientras continúa la búsqueda del único imputado que aún permanece fuera del alcance de la Justicia.